
Mi nombre es Alonso Campos Zevallos y les doy la bienvenida al presente blog: “La imagen y el espejo”. Después de haberlo pensado durante varios meses, este blog ve la luz el día de hoy. Definitivamente, su gestación duró más tiempo del que yo había imaginado al principio, no obstante, al fin me convierto en un historiador más que se une a este mundo cibernético de los blogs. Así como mis colegas Jorge Luis Valdez Morgan y José Ragas, he decidido poner al servicio del mundo virtual mis humildes comentarios y opiniones. El presente blog tendrá como finalidad la presentación y discusión de diversos temas históricos donde trataré de abarcar una gran variedad de tópicos desde política, sociedad, actualidad y referencias sobre la labor y funcionalidad de la historia.
En el presente blog, buscaré dar mi opinión sincera, libre de prejuicios y totalmente abierto al debate y la discusión. Es claro que la “ciencia” histórica, a lo largo del siglo XX, ha sufrido numerosos cambios tanto en el tratamiento de fuentes como en la noción del tiempo histórico. Hemos pasado del positivísimo ceñido al documento a la llamada historia del presente inmediato. De este modo, los planteamientos ejes de la historia han derivado a una total apertura temática y de preocupaciones de índole social, alejándonos de la erudición decimonónica. Formado en esta nueva tendencia historiográfica, mi intención no es ir en busca de la verdad absoluta y la objetividad matemática. Para empezar no creo en la objetividad; debido a que como la historia estudia al hombre a lo largo del tiempo, considero que el hombre no puede ser objetivo cuando habla de sí mismo. Tampoco lo lograría si se busca explicar un fenómeno ajeno porque la perspectiva cambiará desde cada ángulo desde donde se enfoque. Mi única conclusión es sentenciar la inexistencia de la objetividad, al menos desde mi perspectiva.
La importancia de que los historiadores creemos y tengamos blogs no es precisamente la necesidad de difundir nuestras investigaciones o dar a conocer nuestros intereses. Lo que está realmente en juego con un blog de esta clase, insisto en la subjetividad de mi opinión, es el compromiso social que los historiadores debemos tener con la sociedad. Debemos tener una llegada a un público que no necesariamente está acostumbrado a nuestro vocabulario o a nuestros intereses, en mayor o menor medida, eruditos. Es comprensible que nos miren con rareza y que se pregunten con total razón el motivo de nuestra elección vocacional. La enseñanza escolar, de la cual me referiré en un post futuro, acostumbra a los estudiantes a la mecanización del año, del nombre, del personaje importante y el acontecimiento sin profundizar en elementos que podrían nutrir la labor docente. Es por ello que un blog puede contribuir a aclarar el panorama y alejar el fantasma positivista que tanto acecha al historiador. Ojalá que este blog contribuya a esa causa. No quiero en esta presentación hablar de todos los temas que podría exponer. Ya habrá tiempo para ello.
Como dije al inicio, les doy la bienvenida y espero sus comentarios. Todos los comentarios serán bien recibidos, menos aquellos que directa o subliminalmente pretendan atacar a otra persona. Soy gran amigo de los debates, pero aquellos debates de ideas, pero no de aquellos que se dedican a sacar trapitos sucios. Las puertas del blog están abiertas a todos. Si desean proponer una sugerencia temática, la analizaré y espero poder dar mi opinión del tema. Agradezco de modo especial a Jorge Valdez y a Gonzalo Gamio, buenos amigos míos, quienes con sus respectivos blogs, me motivaron a seguir el camino cibernético. También a José Ragas, a quien no tengo el gusto de conocerlo personalmente, pero siempre su blog tiene buenas y gratas novedades. Saludos y, de nuevo, bienvenidos,
Alonso
En el presente blog, buscaré dar mi opinión sincera, libre de prejuicios y totalmente abierto al debate y la discusión. Es claro que la “ciencia” histórica, a lo largo del siglo XX, ha sufrido numerosos cambios tanto en el tratamiento de fuentes como en la noción del tiempo histórico. Hemos pasado del positivísimo ceñido al documento a la llamada historia del presente inmediato. De este modo, los planteamientos ejes de la historia han derivado a una total apertura temática y de preocupaciones de índole social, alejándonos de la erudición decimonónica. Formado en esta nueva tendencia historiográfica, mi intención no es ir en busca de la verdad absoluta y la objetividad matemática. Para empezar no creo en la objetividad; debido a que como la historia estudia al hombre a lo largo del tiempo, considero que el hombre no puede ser objetivo cuando habla de sí mismo. Tampoco lo lograría si se busca explicar un fenómeno ajeno porque la perspectiva cambiará desde cada ángulo desde donde se enfoque. Mi única conclusión es sentenciar la inexistencia de la objetividad, al menos desde mi perspectiva.
La importancia de que los historiadores creemos y tengamos blogs no es precisamente la necesidad de difundir nuestras investigaciones o dar a conocer nuestros intereses. Lo que está realmente en juego con un blog de esta clase, insisto en la subjetividad de mi opinión, es el compromiso social que los historiadores debemos tener con la sociedad. Debemos tener una llegada a un público que no necesariamente está acostumbrado a nuestro vocabulario o a nuestros intereses, en mayor o menor medida, eruditos. Es comprensible que nos miren con rareza y que se pregunten con total razón el motivo de nuestra elección vocacional. La enseñanza escolar, de la cual me referiré en un post futuro, acostumbra a los estudiantes a la mecanización del año, del nombre, del personaje importante y el acontecimiento sin profundizar en elementos que podrían nutrir la labor docente. Es por ello que un blog puede contribuir a aclarar el panorama y alejar el fantasma positivista que tanto acecha al historiador. Ojalá que este blog contribuya a esa causa. No quiero en esta presentación hablar de todos los temas que podría exponer. Ya habrá tiempo para ello.
Como dije al inicio, les doy la bienvenida y espero sus comentarios. Todos los comentarios serán bien recibidos, menos aquellos que directa o subliminalmente pretendan atacar a otra persona. Soy gran amigo de los debates, pero aquellos debates de ideas, pero no de aquellos que se dedican a sacar trapitos sucios. Las puertas del blog están abiertas a todos. Si desean proponer una sugerencia temática, la analizaré y espero poder dar mi opinión del tema. Agradezco de modo especial a Jorge Valdez y a Gonzalo Gamio, buenos amigos míos, quienes con sus respectivos blogs, me motivaron a seguir el camino cibernético. También a José Ragas, a quien no tengo el gusto de conocerlo personalmente, pero siempre su blog tiene buenas y gratas novedades. Saludos y, de nuevo, bienvenidos,
Alonso
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